«Mi Padre misericordioso, en vano es mi trabajo, si tu bendición no me respalda, por ello, al final de mi jornada diaria y cuando me dispongo a descansar y dormir para mañana ir a una nueva jornada de trabajo, te… Seguir leyendo →
1 Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema de David. 2 El necio se dice a sí mismo: «No hay Dios». Todos están pervertidos, hacen cosas abominables, nadie practica el bien. 3 Dios observa desde el cielo a los seres… Seguir leyendo →
MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano Evangelio según san Lucas 13, 18-21 Jesús dijo entonces: «¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró… Seguir leyendo →
Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-25): Sostengo que los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un dia se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena… Seguir leyendo →
«Mi Señor, al terminar este día, en ti confío en la quietud de la noche misteriosa, para depositar en ti mis preocupaciones y problemas y dejarlos en tus manos amorosas y misericordiosas, confiando y creyendo que tú tienes cuidado de… Seguir leyendo →
1 Del maestro de coro. Poema de David. 2 Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl, diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélec». 3 ¿Por qué te jactas de tu malicia, hombre prepotente y sin piedad? 4 Estás… Seguir leyendo →
MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano Evangelio según san Lucas 13, 10-17 Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada… Seguir leyendo →
Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,12-17): Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu… Seguir leyendo →
«Amado protector Divino, ahora que cae la noche, disipa de mi corazón todo temor, y llena mi corazón con tu paz sobrenatural, pues tú eres mi fortaleza, y como decía el salmista en salmos 91:5, no temeremos al terror nocturno,… Seguir leyendo →
1 Del maestro de coro. Salmo de David. 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé. 3 ¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! 4… Seguir leyendo →