«Mi Padre misericordioso, en vano es mi trabajo, si tu bendición no me respalda, por ello, al final de mi jornada diaria y cuando me dispongo a descansar y dormir para mañana ir a una nueva jornada de trabajo, te pido en el Nombre de Jesucristo mi Señor que bendigas la obra de mis manos y el fruto de mi trabajo y te encomiendo y dejo en tus manos mi esfuerzo, así como todas mis preocupaciones para descansar en la seguridad de tu providencia Divina. Que mi confianza puesta en ti me proporcione un sueño reparador, en el Nombre de Jesús, amén.»