«Señor Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador nuestro, al finalizar este día, quiero agradecerte por tu encarnación y tu nacimiento, por tu predicación y tus milagros, por tu pasión y tu muerte, por tu resurrección y tu ascensión. Quiero amarte con todo mi ser, con toda mi alma, con todo mi corazón y con toda mi mente. Anhela mi corazón, seguirte e imitarte en todo, en tu obediencia al Padre, en tu servicio a los demás, en tu humildad y tu mansedumbre. En esta noche, cuando me dispongo a dormir, permíteme descansar en tus brazos, como un amigo fiel y agradecido. Que duerma en paz, sabiendo que tú me amas y me salvas. Amén.»