«Espíritu Santo, Paráclito y Señor, te acepto como mi guía y mi maestro, como el amor que une al Padre y al Hijo, y como el don más grande de Dios para nosotros. En esta noche, te pido que me llenes de tu presencia y me hagas la persona que el Padre quiere que sea. Te ruego que me bautices con tu fuego santo, que me llenes de tus dones y frutos y que me otorgues el don de la oración. Te consagro mi sueño, y te pido que me llenes de tu santa paz. También, te ofrezco mi alabanza, mi gratitud y mi docilidad. Ven a mí y quédate conmigo. Amén.»