«San José, custodio de la Sagrada Familia y patrono de la Iglesia universal, te honro como el hombre más santo de todos los tiempos y el más cercano al corazón de Jesús, como el carpintero de Nazaret que trabajó con sus manos para sostener a su familia y como el hombre de sueños que obedeció siempre a Dios. Te estimo con todo el respeto de mi corazón, con toda la veneración de mi alma y con toda la admiración de mi mente. Te pido que, en esta noche, intercedas ante Jesús para que me permita tener una bendecida noche de descanso y paz. También, te encomiendo mi hogar, mi trabajo y mis necesidades, Amén.»