MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano
Evangelio según san Juan 18,1-40.19,1-42
Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar una huerta y allí entró con ellos.
Judas, el traidor, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia.
Entonces Judas, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos, llegó allí con faroles, antorchas y armas.
Jesús, sabiendo todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les preguntó: “¿A quién buscan?”.
Le respondieron: “A Jesús, el Nazareno”. El les dijo: “Soy yo”. Judas, el que lo entregaba, estaba con ellos.
Cuando Jesús les dijo: “Soy yo”, ellos retrocedieron y cayeron en tierra.
Les preguntó nuevamente: “¿A quién buscan?”. Le dijeron: “A Jesús, el Nazareno”.
Jesús repitió: “Ya les dije que soy yo. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan”.
Así debía cumplirse la palabra que él había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me confiaste”.
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco.
Jesús dijo a Simón Pedro: “Envaina tu espada. ¿ Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?”.
El destacamento de soldados, con el tribuno y los guardias judíos, se apoderaron de Jesús y lo ataron.
Lo llevaron primero ante Anás, porque era suegro de Caifás, Sumo Sacerdote aquel año.
Caifás era el que había aconsejado a los judíos: “Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo”.
Entre tanto, Simón Pedro, acompañado de otro discípulo, seguía a Jesús. Este discípulo, que era conocido del Sumo Sacerdote, entró con Jesús en el patio del Pontífice,
mientras Pedro permanecía afuera, en la puerta. El otro discípulo, el que era conocido del Sumo Sacerdote, salió, habló a la portera e hizo entrar a Pedro.
La portera dijo entonces a Pedro: “¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?”. El le respondió: “No lo soy”.
Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos, junto al fuego.
El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza.
Jesús le respondió: “He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto.
¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho”.
Apenas Jesús dijo esto, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada, diciéndole: “¿Así respondes al Sumo Sacerdote?”.
Jesús le respondió: “Si he hablado mal, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?”.
Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás.
Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: “¿No eres tú también uno de sus discípulos?”. El lo negó y dijo: “No lo soy”.
Uno de los servidores del Sumo Sacerdote, pariente de aquel al que Pedro había cortado la oreja, insistió: “¿Acaso no te vi con él en la huerta?”.
Pedro volvió a negarlo, y en seguida cantó el gallo.
Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua.
Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: “¿Qué acusación traen contra este hombre?”. Ellos respondieron:
“Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado”.
Pilato les dijo: “Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la Ley que tienen”. Los judíos le dijeron: “A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie”.
Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir.
Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?”.
Jesús le respondió: “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”.
Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”.
Jesús respondió: “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”.
Pilato le dijo: “¿Entonces tú eres rey?”. Jesús respondió: “Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz”.
Pilato le preguntó: “¿Qué es la verdad?”. Al decir esto, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo: “Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo.
Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?”.
Ellos comenzaron a gritar, diciendo: “¡A él no, a Barrabás!”. Barrabás era un bandido.
Pilato mandó entonces azotar a Jesús.
Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto rojo,
y acercándose, le decían: “¡Salud, rey de los judíos!”, y lo abofeteaban.
Pilato volvió a salir y les dijo: “Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena”.
Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: “¡Aquí tienen al hombre!”.
Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”. Pilato les dijo: “Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo”.
Los judíos respondieron: “Nosotros tenemos una Ley, y según esa Ley debe morir porque él pretende ser Hijo de Dios”.
Al oír estas palabras, Pilato se alarmó más todavía.
Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: “¿De dónde eres tú?”. Pero Jesús no le respondió nada.
Pilato le dijo: “¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?”.
Jesús le respondió: ” Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave”.
Desde ese momento, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: “Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César”.
Al oír esto, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado, en el lugar llamado “el Empedrado”, en hebreo, “Gábata”.
Era el día de la Preparación de la Pascua, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos: “Aquí tienen a su rey”.
Ellos vociferaban: “¡Que muera! ¡Que muera! ¡Crucifícalo!”. Pilato les dijo: “¿Voy a crucificar a su rey?”. Los sumos sacerdotes respondieron: “No tenemos otro rey que el César”.
Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran, y ellos se lo llevaron.
Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”, en hebreo “Gólgota”.
Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio.
Pilato redactó una inscripción que decía: “Jesús el Nazareno, rey de los judíos”, y la hizo poner sobre la cruz.
Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo, latín y griego.
Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: “No escribas: ‘El rey de los judíos’, sino: ‘Este ha dicho: Yo soy el rey de los judíos’.
Pilato respondió: “Lo escrito, escrito está”.
Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo,
se dijeron entre sí: “No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca”. Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”.
Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.
Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed. Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca.
Después de beber el vinagre, dijo Jesús: “Todo se ha cumplido”. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne.
Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos.
Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.
Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús -pero secretamente, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a retirarlo.
Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos.
Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos.
En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado.
Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.
La Pasión
1) Buscan: Es una pregunta para hacerte hoy. A quién estás buscando o qué estás buscando en tu vida o para tu vida. Es poder analizarte en este día de silencio y tratar de descubrir dónde estás parado con tu vida. La pregunta sería también a qué tipo de Dios estás buscando, pero analizar con quién te estás enfrentando, porque la vida se te pasa y lo único que queda es tu persona y tu identidad. Hoy es necesario que te replantees qué estás buscando, pero también puede ser que estés esperando, y cuando uno espera en la vida puede que se le pase la misma vida.
2) Espada: La violencia o lo sanguíneo no lleva a nada, sino más bien a enojo y bronca. No puede ser que siempre tu actuar pase por gritos o discusiones o peleas, tu vida va a más y necesita de las cosas. Aprende a mirar con calma tus conflictos y, por sobre todo, aprende a mirar que todo tiene una solución sin necesidad de peleas o de discusiones. Tu vida necesita un cambio pero los cambios no vienen por palabras o acciones violentas.
3) Gólgota: En esta etapa de tu vida también tenés tu cruz y tu lugar donde te sentís crucificado. Es tiempo que mires ese lugar o esa persona que te crucifica o simplemente te hiere. Pero es mirar el lugar donde uno muere, para saber que ahí no va a resucitar. Jesús resucita en otro lugar, no en el mismo. Hay veces que te quedas en esa persona o en ese lugar que te crucifican y capaz que sea necesario que busques ese lugar o esa persona que te resucita. Hoy dedícate a callar y a pensar, para que en algún momento puedas resucitar. Algo bueno está por venir.
abril 25, 2025 a las 12:54 pm
Gracias Padre por su homilía, bendiciones 🙏🏻❤️🙏🏻
abril 19, 2025 a las 3:50 am
Amén 🙏🙏
abril 19, 2025 a las 4:55 am
DIOS PADRE TODOPODEROSO GRACIAS POR TODAS LAS BENDICIONES RECIBIDAS, TE AMO JESUCRISTO MIO AMÉN 🙌 🙏 💕 ❤ ♥ 💖 🙌 🙏 💕 ❤ ♥ 💖 🙌
abril 19, 2025 a las 1:13 am
Gloria a ti señor Jesús amén
abril 19, 2025 a las 2:14 am
Gloria á ti mi señor Jesús gracias padre Luis que Dios lo yene de bendiciones siempre AMÉN
abril 18, 2025 a las 9:10 pm
GRACIAS MÌ DIOS…AMÈN 🙏🙏🙏😇♥️
abril 18, 2025 a las 8:29 pm
Estoy triste por todo lo que paso Jesus dar la vida.x nosotros para salvarnos de nuestros pecados ni hablar puedo estoy angustiada por mi Jesus
abril 18, 2025 a las 8:11 pm
Amen 🙏
abril 18, 2025 a las 5:34 pm
CRISTO REY.
.18.28 mi realeza no procede de este mundo. Conviene recordar lo dicho en Lucas 8:10 con una misma palabra el evangelio se designa el reino o sea el país que gobierna el rey el reinado o sea el gobierno del Rey La realeza O sea la dignidad y El poder del Rey. En este encuentro de Jesús con pilato Debemos hablar no de Reino sino más bien de realeza aquí al usar el evangelio tres veces la misma palabra pusimos la primera vez realeza la segunda si fuera rey Cómo y la tercera mi reinado.
En todo caso, sería un error interpretar las palabras de Jesús así:<>.
Así mismo sería un error entender la frase no tendrías ningún poder sobre mí si no lo hubieras recibido de lo alto como la afirmación de que las autoridades tienen su poder directamente de Dios y no tenemos el derecho de reemplazarlas por otras menos corrompidas o más capaces romanos 13:1.
Jesús atado de manos actúa como rey frente al gobernador pilato prisionero de su cargo y de sus propias ambiciones Jesús no es rey como lo de este mundo porque no tiene el poder que somete los hombres Jesús rey de los judíos no ha venido a resucitar El reino y la nación independiente de los judíos sino a introducirlos en el reino de la verdad patria Sin fronteras y familia espiritual que Dios les había prometido desde siglos.
Pues bien la verdad no progresa con las armas sino gracias al testimonio de Quiénes la han reconocido puede ocurrir que los testigos de la verdad sean perseguidos no son ellos los que persiguen. Mi realeza no procede de este mundo Jesús recarga que Su autoridad la debe solamente al padre que lo envió en esto difiere de las otras autoridades que se han establecido por la fuerza o ganándose el sufragio de sus compatriotas. A pilatos lo había nombrado el emperador de Roma y debía su carrera a varias protecciones como un hombre así tendría poder sobre el hijo de Dios y lo crucificaría por miedo al pueblo si no fuera para cumplir un decreto de lo alto. Pues ni siquiera un paro cae a tierra sin que lo permita el padre.
Dios no acepta que el destino de sus hijos sea destruido por criaturas humanas por temibles que estas sean él cuida de cada uno de nosotros en forma tal que aún la injusticia que se comete en contra nuestra sirve para sus planes para bien nuestro y porque nuestra suerte depende a la vez del Padre Y de las autoridades humanas debemos creer que él las guía en muchas oportunidades aún cuando su poder sea de este mundo es decir de una legitimidad muy discutible.
abril 18, 2025 a las 4:27 pm
Amén 🙏🙏
abril 18, 2025 a las 3:36 pm
gracias Padre, eran las palabras que necesitaba hoy
abril 18, 2025 a las 3:17 pm
Amén 🙏🇲🇽
abril 18, 2025 a las 1:46 pm
Amén, Amén y Amén!
Dios nos Bendice!!
abril 18, 2025 a las 1:08 pm
MEN
abril 18, 2025 a las 1:03 pm
Amen
abril 18, 2025 a las 12:51 pm
Amén
abril 18, 2025 a las 11:57 am
Amén 🙏🏻
abril 18, 2025 a las 5:52 pm
Amen gloria a Dios todo poderoso gracias por todo lo que nos das amé gloria a Dios gracias universo y ángeles ermosos gracias por todo lo que nos das amé gloria a Dios
abril 18, 2025 a las 11:37 am
Amen 🙏
abril 18, 2025 a las 11:06 am
En ti confío Jesús. Amén 🙏🏻
abril 18, 2025 a las 9:59 am
En tí creo, confío y espero, amén
abril 18, 2025 a las 9:52 am
Gloria a Ti Señor Jesús Amén 🙏🙏🙏🙏