“Madre querida, Virgen de Fátima, esta noche te entrego mis pensamientos, mis silencios y mis deseos más profundos. Tú que escuchaste a los humildes y revelaste la luz del cielo, lleva mi oración al trono de Dios. Que mi descanso sea en paz y mi alma permanezca confiada en el amor del Señor. Amén.”