Padre misericordioso, al comenzar esta jornada quiero pedirte especialmente por quienes amo y están atravesando alguna dificultad. Tú conoces sus necesidades, sus dolores y sus preocupaciones. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, acompáñalos con tu ternura maternal e intercede por ellos ante Jesús. Danos salud, fortaleza y esperanza, y ayúdanos a confiar en que Dios permanece cerca incluso cuando el camino se vuelve difícil. Amén.