Señor, esta mañana te pido paciencia para las esperas, los cambios de planes y las personas que piensan distinto de mí. Tú conoces mi carácter y sabes cuánto necesito aprender. Ayúdame a hacer una pausa antes de responder con enojo. Que recuerde que cada persona tiene sus propias luchas y merece respeto. Si el día se vuelve difícil, dame serenidad para atravesarlo sin herir. Jesús, manso y humilde de corazón, enséñame a tratar con ternura a los demás y también a mí mismo. Amén.