Jesús, apenas despierto y mi mente ya está llena de pendientes. Me preocupa el mañana y me cuesta vivir en paz este día. Aquí estoy, Señor, con todo lo que no puedo ordenar por dentro. Ayúdame a respirar con calma y a ocuparme de una cosa a la vez. Dame sabiduría para distinguir lo urgente de lo importante. Virgen María, acompáñame con tu oración y enséñame a confiar en tu Hijo. Que mis preocupaciones encuentren descanso en su amor, aunque las respuestas tarden. Amén.