Padre amado, hoy comienzo el día sintiendo una soledad que me cuesta explicar. Extraño una presencia, una voz, alguien con quien compartir lo que llevo dentro. Quédate cerca de mí y ayúdame a reconocer a las personas que sí están a mi lado. Dame valor para acercarme, conversar y aceptar compañía. Bendice también a quienes despiertan sin nadie que los espere. Que tu amor nos sostenga y que yo pueda ofrecer a otra persona la cercanía que tanto necesito. En ti encuentro consuelo. Amén.