Señor, gracias porque esta mañana no tengo que cargar con el ayer como si fuera una sentencia. Tú conoces mis errores y también mi deseo de cambiar. Dame humildad para pedir perdón y valentía para corregir lo que esté a mi alcance. Que no me quede encerrado en la culpa ni use mis heridas como excusa para herir. Acércame a tu misericordia y prepara mi corazón para la reconciliación. Hoy quiero dar un paso sincero hacia ti y comenzar de nuevo bajo tu mirada amorosa. Amén.