Jesús, esta mañana te presento a quienes despiertan con dolor, esperan un diagnóstico o comienzan un tratamiento. Tú conoces sus nombres, sus miedos y el cansancio de sus familias. Dales consuelo y acompaña a quienes los cuidan. Guía a los profesionales que los atienden y ayúdanos a estar presentes con gestos concretos de cariño. Si hoy puedo aliviar una carga, muéstrame cómo hacerlo. Que nadie se sienta olvidado en su enfermedad y que tu presencia les dé fuerzas para atravesar este día. Amén.
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