Jesús, antes de comenzar mis conversaciones de hoy, te entrego mis palabras. Tú sabes que a veces hablo deprisa, juzgo sin conocer o digo algo que después me pesa. Ayúdame a escuchar hasta el final y a expresar lo que siento con respeto. Que no use la confianza de otros para comentar sus dificultades. Dame valor para decir la verdad con cariño y prudencia para guardar silencio cuando haga falta. Bendice mi manera de hablar, Señor, para que quienes me escuchen se sientan tratados con dignidad. Amén.