MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 15, 1-10

Hoy estamos viendo la misericordia de Dios

1) El Jesús que es buen pastor: Ese Jesús que sale a buscar a la oveja.  Vos y yo, como cristianos, tenemos que salir a escuchar a muchas ovejas que también están cansadas, agobiadas. No podemos ser una Iglesia de exquisitos, que sea cerrada, en la cual estemos solamente los mismos de siempre. Tenemos que buscar a esas ovejas y no estar todo el tiempo siendo una Iglesia de pastores “peluqueros”,  que acarician a la oveja, que la peinan, la cambian, la vuelven a despeinar, la vuelven a peinar, no… Hay muchas ovejas que están sucias, cansadas, dolidas por el pecado que tienen y le tenemos que mostrar un Jesús misericordioso. Por eso te pido, con todo respeto, en esta mañana de oración, que por favor recuerdes que vos sos Iglesia y que hay muchas ovejas fuera que todavía necesitan encontrarse con un Jesús misericordioso. Que sean miradas con misericordia, con cariño, que no sean miradas con una actitud de ser juzgadas. Porque Dios te está mirando con una actitud de cercanía y de amor, para que te arrepientas y vuelvas, y no con una actitud de juzgarte y de decirte “vos te vas de acá”. Tenemos que buscar esta Iglesia con puertas abiertas, que busca, que sale, porque es la primera actitud que vemos en el evangelio de hoy. Salí vos y tengo que salir yo como pastor. Hay ovejas que están con heridas graves y con manchas de sangre y eso, cuando lo dejas por mucho tiempo, hace olor. Tenemos hermanos nuestros que están con ese olor de la sangre de tantas heridas que tienen.

2) Sale a buscar: Busca la manera de mostrar esa presencia de Jesús en el otro. Por eso el Señor te quiere mostrar que, con su misericordia, vos sos valioso para Él. Que el mejor don que podés tener es saberte amado por Dios y cuando te sentís amado, te sentís perdonado y cuando te sentís perdonado, te sentís un enamorado pleno de Dios y enamorado de la vida que busca enamorar a otros. Te haces misionero. Por eso la actitud misionera de tu vida está en la meditación de la misericordia. Que el Señor te ilumine, que seas misericordioso y, por sobre todo, humilde. ¡Que Dios te bendiga! Hasta el cielo no paramos.