Palabra del Santo Padre

«Dios no nos ha dado un espíritu de timidez. El espíritu de timidez se opone al don de la fe, no la deja crecer, que progrese, que resplandezca. Y el efecto de ese pecado es la vergüenza: «Sí, tengo fe, pero la cubro, que no se vea tanto…». Está escondida un poco aquí, un poco allá: esa fe, como decían nuestros antepasados, se queda diluída ‘en agua de rosas’ porque me avergüenzo de vivirla con fuerza. No. La fe no es ni timidez ni vergüenza. Entonces, ¿qué es? Es un espíritu de fuerza, de caridad y de prudencia. Esta es la fe.

(Santa Marta 26 de enero de 2015)