Palabras del Santo Padre

Esto es lo que hiere el corazón de Jesucristo, esta historia de infidelidad, esta historia de no reconocer las caricias de Dios, el amor de Dios, de un Dios enamorado que te busca, que busca que tú también seas feliz. Este drama no sólo ocurrió en la historia y se concluyó con Jesús. Es el drama de todos los días. También es mi drama. ¿Puede cada uno de nosotros decir: «¿Sé reconocer el tiempo en que he sido visitado? ¿Dios me visita?». Cada uno de nosotros puede caer en el mismo pecado del pueblo de Israel, en el mismo pecado de Jerusalén: no reconocer el tiempo en que hemos sido visitados. Y cada día el Señor nos visita, cada día llama a nuestra puerta. ¿He oído alguna invitación, alguna inspiración para seguirle más de cerca, para hacer una obra de caridad, para rezar un poco más? No sé, tantas cosas a las que el Señor nos invita todos los días para encontrarse con nosotros.

(Santa Marta 17 de noviembre de 2016)