Palabras del Santo Padre

El fariseo no concibe que Jesús se deje «contaminar» por los pecadores. Los fariseos pensaban de ese modo. Pero la Palabra de Dios nos enseña a distinguir entre el pecado y el pecador: con el pecado nunca hay que hacer acuerdos, pero con los pecadores —es decir, ¡todos nosotros!— es diverso, pues somos como enfermos, que necesitan ser curados, y para curarlos necesitan que el médico se les acerque, los visite y los toque. ¡Y naturalmente los enfermos, para ser sanados, deben reconocer que necesitan del médico! Muchas veces caemos en la tentación de la hipocresía, de creernos mejores que los demás. Por el contrario, todos y cada uno de nosotros debemos mirar nuestro pecado, nuestras caídas, nuestras equivocaciones y mirar al Señor. Esta es la línea de la salvación: la relación entre «yo» pecador y el Señor.

(AUDIENCIA GENERAL 17 de Septiembre de 2020)