Como corderos y no convertirse en lobos, porque a veces la tentación nos hace pensar: “esto es difícil, estos lobos son astutos y yo también seré más astuto que ellos”. Cordero, no como tonto, sino cordero. Cordero, con la astucia cristiana, pero siempre cordero. Porque si tú eres cordero Él te defiende. Pero si te sientes fuerte como el lobo, Él no te defiende, te deja solo. Y los lobos te comerán crudo. (Santa Marta, 14 febrero 2014).

Fuente: Vatican News