«Padre mío, ahora que el día ha llegado a su fin y el silencio de la noche ha inundado mi ambiente, me acerco a ti para darte gracias por tu compañía y tu ayuda durante este día, por las alegrías, las luchas y todas tus bendiciones. También, te pido perdón por mis pecados, por favor ten piedad de este pobre pecador y que tu gracia me arrope hoy. Que, en esta noche, tu protección Divina me arrope y me cuide de toda asechanza maligna y lléname de tu paz para tener un sueño reparador para el día de mañana, despertar con fuerzas renovadas para afrontar los retos de tu mano. Amén.»