MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Lucas 8, 19-21

Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.
Entonces le anunciaron a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte».
Pero él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican».

Tus hermanos

1) Tu Madre y tus hermanos: Capaz que esto al inicio te puede parecer medio chocante, o hasta incluso te entre la duda ¿María tuvo más hijos? Es bueno cuestionarse, porque eso va a exigir investigar. Veamos. En tiempos de Jesús, la parentela sanguínea se denominaba con el termino hermano. Por eso no dice el evangelio «María y sus hijos», sino más bien dice «tu Madre y tus hermanos».

2) La voluntad: Para hacer la voluntad, primero debes escuchar la voz de Dios en tu interior y mirarte vos con Dios en tu interior. Debe haber una familiaridad con el Señor, para luego cumplir. Encontrate con Jesús. Él es una persona que está más viva que nunca y te habla y te invita a hacer cosas grandes con Él. El hacer su voluntad te hace libre y alegre, Dios te va a dar siempre felicidad. Un signo de que estás haciendo su voluntad es que te sentís alegre y en paz. Esto guiado, por supuesto, desde la oración.

3) María: Este Evangelio nos cuestiona a nosotros para amarla más a María. No cuestiona a María, al contrario, la halaga. Quién como María. Ella se declaró la esclava del Señor. Imagínate en algún momento del día de hoy a nuestra Madre amamantando a su hijo, imagínate en algún momento de hoy a María dándole de comer en la boca a Jesús, cocinándole a José que llega cansado de trabajar. También imagínate a María al pie de la cruz. En fin, si te imaginas esto de ella, vos y yo nos caeríamos de espaldas. ¡Vamos! a pelearla con fuerza que podemos. Hay que  hacer la voluntad de Dios, somos familia. Vos me ayudas a mí y yo te ayudo a vos.  Algo bueno está por venir.