«San Francisco de Asís, santo de la pobreza y de la paz, al finalizar este día, quiero admirarte como el imitador perfecto de Cristo, como el enamorado de la creación, y como el hermano universal. En esta noche, quiero pedirte con todo mi ser, con toda mi alma, con todo mi corazón y con toda mi mente que me permitas dormir en paz. Intercede por mí ante Dios, para que me ayudes a vivir el Evangelio con radicalidad y alegría, que me enseñes a amar a Dios y a todas sus criaturas. Es el anhelo de mi corazón dormir bajo tu ejemplo inspirador y santo, como un hijo de Dios y de la Iglesia. Que duerma en paz sabiendo que tú me acompañas y me bendices. Amén.»