«Señor Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador nuestro, en este momento, recuerdo tu sacrificio y te doy gracias por cada gota de sangre derramada en la cruz por amor a mí, porque ¿Cómo podría pagar por un sacrificio tan grande? Quiero responder a tan grande amor entregando mi vida y mi corazón. Quiero seguirte e imitarte en todo, en tu obediencia al Padre, en tu servicio a los demás, en tu humildad y tu mansedumbre, anhela mi corazón ser más como tú. Ahora que me dispongo a dormir en tus brazos, permíteme descansar en paz, sabiendo que tú me amas y me salvas. Amén.»