«Señor Jesús, te alabo y te adoro por tu obra redentora en la cruz, por tu resurrección y tu presencia viva en la Eucaristía. Te agradezco por tu misericordia infinita, por tu palabra y por tu ejemplo. En esta noche, cuando me dispongo a ir a dormir, te pido que me concedas la gracia de seguirte más de cerca, de amarte más profundamente y de servirte más fielmente. También, te entrego mi sueño y mi descanso para que lo purifiques y me llenes de tu paz para descansar plácidamente. Te entrego mi corazón, mi mente y mi voluntad. Ilumíname, guíame y fortaléceme. Amén.»