«San José, te respeto y te estimo por ser el esposo de María y el padre adoptivo de Jesús, el hombre justo y el trabajador fiel. También, te agradezco por tu patrocinio eficaz, por tu silencio y tu obediencia. Te pido en esta noche en que me dispongo a dormir, que me defiendas del enemigo, y me ayudes a cumplir la voluntad de Dios y que me prepares para la hora de la muerte. También, te ofrezco mi sueño reparador, para que lo hagas fructífero en el servicio a Dios. Te encomiendo mi hogar, mi trabajo y mis necesidades. Protégeme, asísteme y sálvame. Amén.»