«Padre nuestro que estás en el cielo y en mi corazón, te doy gracias por este día y por todas las bendiciones que me has otorgado. Gracias por este día que me has regalado y porque durante el día tú has sido mi refugio y mi sustento. En este momento en que me preparo para ir a dormir, te pido que bendigas mi sueño y mi descanso y me permitas tener un sueño placentero en tus brazos paternales. Lléname de la paz que solo tu Santo Espíritu puede dar y no permitas que nada interrumpa mi sueño, amén.»