“Amado Dios de infinita bondad y misericordia, te pido que esta noche esté libre de temores y que mi mente y mi cuerpo puedan descansar en completa paz, confiando en tu protección Divina y sobrenatural. Que durante el silencio de la noche misteriosa, todas mis preocupaciones sean disueltas y reemplazadas por fe y confianza en tu providencia Divina y que tu paz, que sobrepasa todo entendimiento, puedan invadir mi corazón y mi mente. En esta noche, me acuesto sin miedo, pues tu sabiduría y misericordia son mi amparo, y en ti confía mi alma. Amén.”