“Padre amado, al cerrar los ojos, quiero alabarte con todo mi ser. Gracias por tu infinita bondad, por tu paciencia y por tu amor que nunca falla. Confío en que esta noche me cuidas y en que mañana volverás a regalarme un día más para seguirte y amarte. Virgen de Guadalupe, cúbreme con tu manto maternal. Amén.”