MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Juan 8, 21-30

Jesús dijo a los fariseos:
“Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir”.
Los judíos se preguntaban: “¿Pensará matarse para decir: ‘Adonde yo voy, ustedes no pueden ir’?”.

Jesús continuó: “Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo.
Por eso les he dicho: ‘Ustedes morirán en sus pecados’. Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados”.
Los judíos le preguntaron: “¿Quién eres tú?”. Jesús les respondió: “Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo.
De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo”.
Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre.
Después les dijo: “Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó.
El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada”.
Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

Buscarán

1) Fariseos: Hay veces que nos creemos que podemos juzgar la vida de todo el mundo y parece que podés decir quién sí y quién no. Es algo que, cuando vamos pasando la vida, nos empezamos a adueñar de la vida de otros, incluso de la de tus hijos o de las personas que amas. Pero es necesario recordar que en esta vida estamos de prestado y que no somos dueños ni de nada ni de nadie, por lo que ser posesivos con otros puede condenarnos a ser afixiadores de los que caminan a nuestro lado o con nosotros.

2) Abajo: En el caminar nos vamos haciendo materialistas y poco espirituales. Nos vamos olvidando de nosotros, de nuestros principios y de nuestros modos. Vamos llenándonos de cosas materiales y pasajeras, o simplemente nos creemos dueños de hacer lo que uno quiera. Pero un problema o una enfermedad nos hace recordar que no podemos con todo y que siempre necesitamos del de la par y del altar también.

3) Yo soy: Jesús muestra su identidad y deja en claro quién es y quién no es. Porque tu vida no se puede detener a ser lo que los demás quieren que seas, y mucho menos se puede detener a ser un opinar de los demás, porque nunca vas a contentar. Tu vida tiene que estar enraizada en tu identidad y la clave es recordar quién sos desde Dios ante los demás. Algo bueno está por venir.