“Señor Jesús, al terminar este día, me acerco a Ti con un corazón agradecido. Gracias por cada instante vivido, por tu amor constante y por tu misericordia que nunca me abandona. Te pido perdón por mis faltas y pecados, y te ruego que limpies mi alma con tu sangre redentora. En esta noche, descanso bajo tu mirada amorosa, confiando en tu protección. Virgen María, dulce Madre, cúbreme con tu manto y acompáñame en mis sueños. Amén.”