MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano 

Evangelio según san Mateo 7, 21-29

Jesús dijo a sus discípulos:
«No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?’.
Entonces yo les manifestaré: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal’.
Así, todo el que escucha las palabras que acaba de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse con un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande».
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza,
porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

La voluntad

1) Los que dicen: Muchas veces creemos o reducimos la vida a un mero cumplimiento, por lo cual pensamos que todo se reduce a un cumplido. En este camino de la vida he aprendido que no es lo mismo ser un cumplidor de la ley a ser un evangelizador de fe. En mis inicios como cura casi que me convertí en una levita o fariseo. Hasta me juntaba con curas para criticar a otros curas, desde su forma de vestir o hasta su forma de predicar. Me creía o nos creíamos que nosotros éramos los curas puros y los otros curas eran los leprosos. Pero cuando yo me vi juzgado y hasta condenado, incluso por estos mismos curas con los que me juntaba, ahí comprendí que el equivocado era yo. Es muy fácil ponerse en la vereda del juez y medir a las personas por cumplir ritos o por el vestir ante los ritos, pero también el juzgar por los hijos o por la familia que vino o que viene. La vida da sorpresas y es muy fácil pasar de ser abogado acusador al banquillo de los acusados.

2) Apártense: Uno puede hacer muchas cosas de bien, pero son las actitudes y la búsqueda del porqué lo que hace prevalecer. Es como ese grupo de mujeres y hombres que se juntaban a rezar el Rosario los miércoles. Terminaba la oración del rosario y luego venía la charla formativa, pero continuaba el cafecito destructor, porque luego de la oración en el cafecito se hablaba de todos y se destruía con las críticas hasta el mejor postor, no se salvaba nadie. Son las intenciones las que fortalecen las acciones.

3) Roca: Poné tus bases en claro y date cuenta cuáles son las cosas a las que merece dar espacio en tu vida y cuáles cosas es necesario dejarlas de lado. No es la cantidad de cosas que tienes que priorizar, sino la calidad de las cosas que haces. Da espacio en tu vida a lo que le dará un aporte para toda tu vida. Algo bueno está por venir.