“Jesús amado, gracias por mirar mi corazón más allá de mis palabras. Tú conoces mis luchas internas, mis esfuerzos, mis caídas. Esta noche descanso en Tu perdón y en Tu fidelidad. Que Tu Espíritu me fortalezca y me prepare para un nuevo día. Santa Faustina, que viviste confiando en la Divina Misericordia, ruega por mí. Amén.”