“Gracias, Señor, por permitirme llegar hasta aquí. Por las pruebas que me hicieron madurar y por las bendiciones que me sorprendieron. Esta noche quiero descansar con el corazón agradecido y confiado. Que Tu presencia me envuelva como un manto invisible. Santa Teresita del Niño Jesús, que amaste en lo pequeño, ruega por mí. Amén.”