“Dios mío, a veces no entiendo el camino, pero sé que estás conmigo. Esta noche no te pido explicaciones, solo la paz de saber que no estoy solo. Quédate a mi lado mientras duermo, y fortalece mi alma para lo que vendrá. Virgen de Fátima, toma mi mano y acompáñame en esta quietud. Amén.”