“Señor, al llegar esta noche quiero pedirte paz, esa paz que el mundo no puede dar. A veces mi mente se inquieta y mi corazón se acelera, pero sé que en ti encuentro reposo. Ven, Señor Jesús, y quédate conmigo. Virgen María, Madre de bondad, toma mis preocupaciones y preséntalas al Padre. San Miguel Arcángel, defiende mi alma de todo mal. Que mis sueños sean serenos y mi despertar, lleno de esperanza. Amén.”