“Señor mío, quiero cerrar este día con un acto de abandono. Tú sabes lo que siento, lo que callo y lo que anhelo. Te lo entrego todo. Dame confianza, dame serenidad, dame humildad. Virgen María, estrella de la mañana, ilumina mi corazón y calma mis pensamientos. San Rafael, médico de Dios, sana las heridas que no he podido nombrar. Que en esta noche mi alma repose en tu gracia y mi cuerpo halle descanso en tu paz. Amén.”