Padre amado, comienzo este día reconociendo que te necesito. Sin Ti nada puedo hacer. Enséñame a vivir con humildad, a escuchar más y a juzgar menos. Jesús, camina conmigo. Espíritu Santo, corrige mi corazón. María, acompáñame con tu ejemplo. Que hoy viva con sencillez, confiando en Tu gracia y dejando que Tú guíes cada paso. Amén.