“Señor, esta noche vengo a Ti tal como soy, con mis fragilidades y mis esperanzas. No tengo todas las respuestas, pero confío en que Tú me guías. Quédate conmigo en el silencio, calma mi mente y descansa mi corazón. Espíritu Santo, dame paz interior. Virgen María, acompáñame con tu ternura. Que esta noche me recuerde que no estoy solo y que en Ti todo tiene sentido. Amén.”