Padre eterno, al concluir este día me presento ante Ti con humildad y gratitud. Gracias por haberme acompañado en cada momento, por las alegrías que viví y por las pruebas que me ayudaron a crecer. Ahora dejo en Tus manos todo aquello que no pude resolver. Bendice a mi familia, protege nuestro hogar y concédenos un descanso sereno bajo Tu amor. Amén.