MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Juan 1,47-51

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez”.
“¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”.
Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”.
Jesús continuó: “Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees . Verás cosas más grandes todavía”.
Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.”

Arcángeles

1) Sin doblez: Es como que nos sorprende en sobre manera que algo nos tenga que doler. Entonces lo ignoramos, queremos ser indiferentes ante las pérdidas, los dolores, los duelos, etc. pero si tanto ignoramos el dolor ¿por qué hay tanta gente depresiva? Aún en la Iglesia, porque aún en las instituciones de dentro de la iglesia hay una explosión de medicamentos prescriptos para el insomnio o para la ansiedad, como nunca antes en otras generaciones. Hoy hay mucha gente que se empastilla para dormir, porque de otra manera no puede conciliar el sueño. No estoy minimizando el dolor, pero sí lo ignoramos, porque hay tanta gente que depende de medicaciones sobre ello para poder tener un poquito de paz. Jesús nos muestra que para ser sin doblez también nos invita a asumir un proceso y el proceso es “Si el grano de trigo no muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto”. Jesús caracteriza la vida como una muerte, hay que morir. Porque para vivir hay que morir, tienes que resucitar. Tienes que pasar por la cruz. Es por eso que como Iglesia estamos llamados a acompañar a aquellos que mueren a algo o a alguien, para fortalecerlos en la fe y, desde allí, en su plenitud de vida.

2) Te vi: Te comparto una historia de Tomás Alba Edison. El pequeño Tomás llegó un día a su casa con un sobre cerrado de sus maestros. Cuando su mamá lo abrió se le llenaron los ojos de lágrimas… el niño preocupado le pregunta “¿Mamá, qué dice la carta?”. Ella se secó las lágrimas y leyó en voz alta: “Señora, su hijo es un genio. Esta escuela es muy chica para él y no tenemos profesores para educarlo. Por favor, enséñele usted en casa.” Así lo hizo, su madre lo educó, confió en él y el resto es historia. Edison se convirtió en el inventor de la lamparita, del fonógrafo y cambió el mundo con esos inventos. Muchos años después, tras la muerte de su mamá, Edison estaba ordenando la casa y encontró aquella vieja carta guardada en un cajón. Al abrirla descubrió la verdad, la cruda realidad, la carta decía: “Señora Edison, su hijo es un estúpido, tiene problemas de aprendizaje y conducta. Le pedimos que no lo mande más a la escuela”. Edison lloró durante horas y en su diario escribió “Fui un niño mentalmente deficiente que, gracias a una madre heroica, me convertí en el genio del siglo”.

3) Aseguró: En el día de los Arcángeles pedí estas tres cosas para seguir con tu vida: 1. el poder de las etiquetas: las palabras construyen o destruyen realidades; 2. recuerda la importancia de que alguien crea en vos. Para cambiar el mundo a veces solo necesitas una sola persona que no te suelte la mano, ese es tu arcángel. Por último, 3. el sistema tradicional no mide tu genialidad, estar fuera del molde no te hace ser una persona fracasada o un fracaso (si no, mira a Edison). Algo bueno está por venir.