MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Lucas 11,1-4

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”.
El les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
danos cada día nuestro pan cotidiano;
perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”.

Enséñanos a orar

1) Orando: El problema de la raza humana no es que tengamos algunas manzanas podridas, si fuera eso, sacamos a las manzanas podridas y listo. El problema es que todos tenemos algo podrido en nuestro interior. Todos estamos fallados y en proceso de recuperación. No hay manzanas sanas y menos en la iglesia. No hay familias superfelices, Iglesia santa, gente totalmente pura, porque todos los que sean pastores, curas, obispos o líderes religiosos nos van a decepcionar, porque todos nos enfrentamos a las mismas tentaciones abrumadoras y a todos nos han herido y, posiblemente, los más lastimados somos los que predicamos. A todos nos cuesta perdonar, y nos cuesta trabajo, porque no somos más santos ni mejores que los que se sientan en un banco de iglesia. No hay tentación distinta para ovejas y otra para líderes, todos somos increíblemente humanos, pero nos asusta admitirlo. Comprendí que es un alivio absoluto cuando un líder o (en mi caso) un cura confiesa su humanidad, pero nos asusta ser transparente y se comprende un poco en este mundo en que se busca conservar la imagen y la estética, donde todos disimulamos. Pero creo que no todas las comunidades de creyentes están listas para un líder sincero. Hay gente que prefiere depositar su seguridad en pequeños “curitas” o “monjitas”, que eventualmente le van a fallar. Como diría un cura amigo: “Si la prensa no está hablando de ti, no es porque eres más santo que los demás, sino porque no eres noticia”. No eres más santo, sino que eres más anónimo. La única diferencia es que si tienes un desliz moral no le interesa a nadie, excepto a tu cónyuge o a tu más cercano, pero si lo tiene el hombre o la mujer que está en los medios, eso es noticia global. Si dices una tontera lo sabrán tus amigos, pero, si lo dice el cura o el pastor, estallan las redes. Por eso, cuando me dicen “Vos sos parte de esa Iglesia de curas pedófilos y gente falsa”, antes me dolía y decía: “No, no, no”, pero ahora digo “Sí, soy parte de esa Iglesia rota y golpeada, porque nosotros no somos un museo de santos, sino un hospital de gente fallada”.

2) Discípulos: La presión que uno se pone por estar a la altura de los demás y en el camino de los demás te está frenando a seguir tu propio camino, a tu propio paso y ritmo y en tu propio estilo de vida.

3) Ofenden: El Padrenuestro es la oración por excelencia donde está el resumen de lo que pedimos y lo que necesitamos. Por eso, hoy proponete rezarlo despacio y encontrar la frase que más te motive. Por ejemplo, para mí hoy es: “Venga tu reino”. Algo bueno está por venir.