Señor, esta mañana pongo bajo tu cuidado a nuestros hijos, pequeños o grandes, cercanos o lejos de casa. Acompaña sus estudios, sus trabajos, sus amistades y las decisiones que comienzan a tomar. Protégelos del daño y ayúdalos a reconocer cuándo necesitan pedir ayuda. A nosotros danos paciencia para escuchar y sabiduría para orientar sin humillar. Que sepan que pueden volver a casa y hablar con confianza. María, Madre de Jesús, ruega por nuestras familias y ayúdanos a amar a nuestros hijos con ternura y responsabilidad. Amén.