“Señor mi Dios, a ti acudo y dejo atrás toda preocupación porque creo que tienes cuidado de mí y de mi familia. Te pido que nos des una feliz y bendecida noche bajo la sombra de tus alas y bajo tu abrigo que es mi protección y me reconforta. Permítenos tener un buen sueño y un buen descanso, tal y como lo prometes en el salmo 4:8, en donde prometes que en paz nos acostaríamos y así mismo dormiríamos, porque solo tú nos haces vivir confiado. Confiamos en tu promesa y en tu provisión divina. Amén.”