“Dios de amor, gracias por la vida que me regalaste hoy. Gracias por las personas que encontré, por los gestos de cariño y por los desafíos que me ayudaron a crecer. Te entrego lo que hice bien y lo que debí hacer mejor. Perdóname y restaura mi corazón. Virgen María, acompáñame con tu ternura maternal. Santos del cielo, intercedan por mí. Que esta noche descanse bajo tu mirada y mañana amanezca con nuevo ánimo para servirte. Amén.”