«María Santísima, te venero y te amo por ser la madre de Dios y nuestra madre, la llena de gracia y la inmaculada concepción. Te agradezco por tu intercesión poderosa, por tu ternura y tu cuidado. Ahora que voy a dormir, te pido que me cubras con tu manto, que me enseñes a imitar tus virtudes y que me conduzcas a Jesús. Te ofrezco mi noche, para que la adornes con tus flores y tu cuidado divino. Te consagro mi vida, mi familia y mis proyectos, por favor, cuida de nosotros, ruega por nosotros y bendícenos. Amén.»