Virgen María, Madre amorosa, al terminar este día me acerco a ti con confianza. Toma mis preocupaciones y preséntalas ante tu Hijo Jesús. Cubre con tu manto a mi familia, especialmente a quienes están atravesando momentos difíciles. Enséñame a confiar como tú confiaste y a descansar en la voluntad de Dios. Acompáñame durante esta noche, calma mi corazón y ayúdame a despertar con fe renovada. Madre mía, no me sueltes de tu mano. Amén.