MEDITACIÓN DEL DÍA cortesía del Pbro. Luis A. Zazano
Evangelio según san Lucas 10,17- 24
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron llenos de gozo y dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre”.
El les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo”.
En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.
Someten
1) Tiempo: ¿Será que como cristianos transmitimos sin querer que Dios está lejos? ¿Le hemos dicho a la gente que Dios no está en ellos sino encerrado en nuestros templos? Hasta incluso pienso que capaz que nos hicimos dueños de la franquicia y le comunicamos a la gente que tiene que venir acá porque Dios solo está acá y en el grupo tal o cual y, si no perteneces al grupo tal o cual, no podés ser creyente comprometido. Pero en el Evangelio vemos a Dios que dejó todo por amor y que nació en un pesebre y se humilla como un fugitivo para buscar al hombre. Dios no está lejos, en un trono distante o en alguna parte; tampoco nos pide que recorramos el mundo y lo busquemos a otra parte ni tampoco nos pide que seamos geniales para estar cerca de Él. Dios nos busca a nosotros sin pausa. Nosotros somos las manos y los pies de esa búsqueda de Dios en el otro y hacia el otro.
2) Nombres: Si queremos experimentar algo milagroso nosotros no podemos estar haciendo lo mismo de siempre. El hombre que era inválido se levantó y se fue con su camilla, algo que no hacía hace más de 38 años. Pero, ¿por qué esperamos resultados diferentes haciendo lo mismo de siempre? Si seguís comiendo igual te va a agarrar un infarto, si seguís tratando así a tus hijos te van a mandar a un geriátrico, si seguís con ese mismo trabajo te van a internar. No podemos repetir lo mismo y esperar resultados diferentes. Quizás tengas que hacer cosas que no hiciste hace mucho tiempo. Si querés cambiar de verdad tienes que cambiar la ecuación de tu vida, sumando o restando algo. El equilibrio prolongado nos duerme los sentidos, nos duerme la mente, nos atrofia nuestros músculos. Nuestro mundo se va haciendo cada vez más pequeñito hasta que se reduce a nuestro metro cuadrado. Las rutinas, cuando se repiten eventualmente, se hacen contraproductivas. Si ejercitas los músculos de la misma manera todo el tiempo los músculos se adaptan y dejan de crecer y disminuyen el beneficio neto, por eso hay que desorientar los músculos. Lo mismo va en términos espirituales: formar músculos lleva mucho tiempo, atrofiar músculos son días en cama. En lo espiritual, igual, trabajar por vos lleva tiempo y para dejarte estar para morir solo se necesita una cama…
3) Ven: Algo que voy aprendiendo es que la mente es lo que te hablas. Nunca te digas cosas que no querés que pasen y, por otro lado, nunca te vayas a lo negativo. Eres lo que te hablas y, por eso, aprende a decirte “Tengo que estar bien”, porque eso te ayudará a ver a tu alrededor una vida distinta. Recordá que no eres culpable de todo lo que te pasa, pero sí responsable de tus respuestas. Así que aprende a ver la vida como la vida se te presenta y con Jesús en tu interior. Algo bueno está por venir.
octubre 3, 2026 a las 8:07 am
Amén gloria a ti señor Jesús 🙏🙏🙏🙏🙏🙏