Padre misericordioso, antes de cerrar los ojos quiero reconocer aquello que hoy no hice bien. Las palabras duras, la impaciencia y las veces que pensé solo en mí. No quiero esconderme de tu mirada; quiero acercarme a tu perdón. Dame humildad para reparar lo que pueda y pedir disculpas cuando corresponda. Acércame al sacramento de la Reconciliación y ayúdame a cambiar con sinceridad. Esta noche recibo tu misericordia con gratitud. Enséñame a descansar sabiendo que mañana puedo responder mejor a tu amor. Amén.